Escudo, Colores y Apodo

Escudo y Colores

La camiseta original del Atlético Belgrano (club del cual nace Independiente Rivadavia) era de color verde musgo, y posiblemente se habría utilizado una de color bordó como alternativa. Hasta el día de hoy no se puede establecer a ciencia cierta si este club tenía un escudo, debido a que no existen fotografías de aquel equipo.

Al nacer el Club Atlético Independiente en 1913, sus dirigentes eligieron los colores rojo y blanco con bastones verticales o en su defecto verde y blanco también a rayas. Ante la imposibilidad de conseguir camisetas con tales colores, se optó por una casaca que compatibilizara todos ellos. Es por esto que la primer camiseta oficial de Independiente fue roja, blanca y verde a rayas o bastones. Se los denominaba “los tricolores”.

En 1919, el empresario bodeguero Bautista Gargantini -h- (máximo responsable del Sportivo Rivadavia, del departamento homónimo del este provincial) se acercó al Club Independiente atraído por los excelentes resultados deportivos, con intenciones de llevar a cabo una fusión entre las dos instituciones. De esta forma, el 24 de enero de 1913 nace el Club Sportivo Independiente Rivadavia, con un escudo que tiene como intención mostrar las siglas de la institución entrelazadas, como resultado de la incipiente unión entre clubes. Gargantini adopta el color azul, o “el azurro”, en honor a su familia italiana, en especial a su padre Gerolamo, quien era un ferviente admirador de la selección del país europeo.

 

 

APODO

¿Por qué "La Lepra"?

Hasta mediados de los años ’50 a los hinchas de Independiente Rivadavia nos denominaban “los azules”, pero un hecho fortuito derivó en nuestro actual seudónimo que nos enorgullece a todos.

Un show artístico a beneficio de enfermos de lepra (muy común y grave en aquellos años) desarrollado en las instalaciones del club, fue el motivo principal de la modificación. Los carteles publicitarios pegados en la pared norte de nuestras instalaciones destacaban en letras de gran tamaño la palabra “Lepra”, invitando a la función benéfica.

Como forma de desprestigiar a nuestra enorme hinchada, el resto de los hinchas de otros clubes denominó de manera despectiva “Leprosos” a los azules, sin saber que con el tiempo sería la insignia y distinción del más grande del oeste argentino.